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FIESTAS DE FUENCARRAL EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE VALVERDE

Fiestas 2012

 

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Historia de Fuencarral

 

Fuencarral es una villa con origen antiguo. Se ha señalado en ocasiones el año de 1202 como momento en que ya existía, pero puede ser incluso anterior el asentamiento de esta población; también se ha dado la fecha de 1375 como fundación. A pesar de que todas estas fechas hacen referencia a momentos de la historia real de la Villa, lo natural es que ya existiese en el s. XII.

Como nombre reconocido, “Fuencarral” es ya señalado en 1579, en época del rey Felipe II. En este lugar se hallaba una fuente donde paraban los carreteros para que abrevasen sus bestias, como al sitio donde paraban los carros se denominaba “carra”, de ahí el nombre de “Fuencarral”. La existencia de fuentes daba lugar a un asentamiento de población. A principios del s. XX, todavía existía esta fuente a la que se conocía con el nombre de “Fuente del Concejo” y estaba en el camino viejo de Alcobendas.

Como de costumbre las narraciones y comentarios históricos trasmitidos de forma más o menos oral aportan diferentes versiones, entre las cuales se encuentra otra versión que reconoce también por origen el nombre de una fuente llamada del Real, de la que se surtían los Reyes, que con frecuencia pasaban y aun pernoctaban en este lugar, no pudiéndose precisar en la actualidad cual sería aquella fuente.
Por lo que se puede concluir que el elemento referencial es la fuente.

Se puede establecer el origen de la villa o de su nombre en una fecha anterior a 1242, año en que el Padre Fita transcribe la leyenda de la Virgen de Valverde y su traslado al pueblo, que lógicamente ya existía y tenía nombre.

La “prosperidad” de Fuencarral va en ascenso desde el momento de su fundación. Es a mediados del s.XV cuando se encuentran datos de su población y nos hablan de “sesenta vezinos” en el momento en que fue arrasado durante las guerras entre los infantes de Aragón y Juan II.

Esta historia, según la cuenta detalladamente el Padre Fita tomando lo datos de la Crónica de Juan II, resulta que Juan de Puelles, partidario de Aragón se apodera en 1445 de Torija, Alcalá de Henares, Alcalá de la Vega y San Torcaz, quedándose a residir en Torija como alcalde o lugarteniente del rey de Navarra. En la primavera de 1445 es cuando data el Padre Fita la destrucción de Fuencarral, indudablemente, aunque la Crónica lo calle, pasaron el Puente de Viveros sobre el Jarama, talando las comarcas de Fuencarral. Aunque en todo el curso de aquella cruel guerra no llegó el momento para que Mosén, Juan de Ruella realizase la hazaña que tan cara costó a los fuencarraleros, unos pagaron con su vida, otros con su libertad y todos con su hacienda y casas incendiadas. Esto lo cuenta Zurita, en su paso por esos lares, cuando andaba de viaje.
La crueldad de la situación no fue chica y a mediados del s.XV los recursos para rescatar a los presos se lograron gracias a la ayuda de Don Alonso Álvarez de Toledo y su esposa Doña Catalina Núñez “a quienes debe Madrid y toda su sierra eterno agradecimiento” (todo esto según los documentos que aporta Fita que son todos ellos correspondientes a los tomos I y II de la colección de “Minutas y Acuerdos del Ayuntamiento, fechados entre el 11 de octubre de 1944 y el 11 de mayo de 1525”).
A partir del inicio de su resurgir –mediados del s.XV- podemos citar sus límites:
- La Villa de Paracuellos al este (a tres leguas de Fuencarral)
- La Villa de Madrid al sur (a dos leguas pequeñas)
- Aravaca al oeste
- Colmenar Viejo al norte (a cuatro leguas grandes)
Del número de vecinos se data en 1517 unos doscientos; ya en 1575 son unos trescientos cincuenta que ocupan unas trescientas casas construidas de “paredes de piedra con tierra, aguxa de piedras pequeñas, y las techumbres de ripia y madera de pino, y texas encima y revocado con alguna cal o yeso, y que los dichos materiales traen de la Villa de Madrid, de los que a ella se vienen a vender de otras partes”.

De su Iglesia, las crónicas de esta época sólo dicen que “está en alto”, y como edificaciones más importantes señala, una “casa antigua”, que perteneció a “Juan de Vozmediano, secretario del Rey Don Fernando, de gloriosa memoria, y después acá ha venido sucediendo en sus herederos, y al presente la tienen y posee Don Manuel de Torres y de Vozmediano, caballero hijodalgo y vecino de la villa de Madrid, como persona que sucedió en el dicho mayorazgo y casa”.

¿De que vivían desde antiguo?. Decían de Fuencarral que “… es lugar y tierra de labranza de trigo y cebada y centenos, y esto es lo que más en allá se coge y en buena cantidad, y que de la cebada y centeno sustentan al ganado de labor, mulas y bueyes…” ya que “no tienen pastos sino muy pocos… y los ganados menudos los envían a pacentar a los montes en tiempo de invierno a una legua o dos de dicho lugar…”.

Además “muchos de los vecinos viven y tienen por granjería de llevar a vender leña a la Villa de Madrid, la cual leña llevan de los montes que dicho tienen” . se cita en el término de Fuencarral, “una dehesa de leña, que se dice el Valdelatas de encina, de hasta dos yuntas de tierras a media legua del dicho lugar”. También se proveen de leña de los Montes de la Villa de Madrid y del Real de Manzanares.

La caza es abundante, “…venados, gamos y puercos jabalines y liebres y conejos, y esto en mucha cantidad, porque el dicho lugar de Fuencarral está una legua del Pardo, que es un monte y bosque del rey nuestro señor, donde ahí se cría grandísima cantidad de caza, y de allí sale a comer en el término y tierras del dicho lugar de Fuencarral”. (Hay que señalar que esta abundancia de caza dará muchos problemas a los vecinos de Fuencarral, por dos razones: por los destrozos en las cosechas y por ser un lugar de residencia de los Monteros Reales).

Pero el mayor de los problemas será el que plantee la falta de agua “para los vecinos y sus ganados, porque no tiene más de dos fuentes de agua, que en invierno dan muy poco y en verano casi no dan nada”, por lo que en esa época los vecinos deben proveerse de agua “de una fuente que se dice GRACIRUELO, a media legua… y de algunos pozos que tienen el dicho lugar y que son muy hondos, donde abrevan sus ganados.”

En la segunda mitad del s.XVIII, se realiza el Catastro del Marqués de la Ensenada, el primero de Madrid, donde se recoge que de los cuatrocientos cincuenta vecinos trescientos veintiocho son agricultores, sólo ocho artesanos y cuatro albañiles.

En 1763, según Tomás López se dice de Fuencarral, “es uno de los mejores lugares de este contorno, tienen mucha labranza de granos y coge muy buen vino moscatel”.

 

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